viernes, 6 de enero de 2017

8) Tierra de contrastes.

Zanzíbar (Tanzania) - 19/Oct/2016 - 2784 Km

(English below... As I'm able!!!)

Zanzíbar evoca a paraíso. Playas de arena blanca y palmeras sobre un azul turquesa... Difícil resistirse!!! Así que he dejado mi bici en Mwanza, al sur del Lago Victoria, para venirme a dar un chapuzón al Océano Índico.

(Pescador preparando su dhow: barco típico del Océano Índico)

Hace ya unas dos semanas que entré en Tanzania. Los primeros días transcurrieron por el noroeste del país, alejado de rutas turísticas, en un ambiente muy rural. Carreteras secundarias, aldeas diminutas, gente amigable con la que combatir con imaginación la barrera idiomática que nos separa. Las tormentas rwandesas han quedado atrás y han dado paso a un calor abrasador. El agua pasa a ser una prioridad. Los días son sencillos y agradables. Disfruto estos lugares.



En uno de estos pequeños pueblos he tenido una experiencia religiosa, no al estilo de Enrique Iglesias, sino desde un punto de vista literal. Llegué temprano y hambriento a una pequeña población. Lo primero no es normal, lo segundo siempre. Encontré un pequeño local en donde servían comida así que allí me fui dispuesto a comérmelo todo. Por supuesto, todos los comensales eran locales y mis cuatro palabras de swahili no daban para mucho, pero entró una persona que hablaba inglés y con el que pude tener una interesante conversación con él y con el resto de los allí presentes. Tras cerca de una hora hablando amigablemente sobre nuestros dos mundos tan diferentes externamente, llegó la pregunta inevitable: ¿Y tú de qué religión eres? Muchas veces yo trato de esquivar el bulto contestando que en España somos católicos, pero con ese hombre quise ser sincero y le contesté que yo no creo en Dios. Él se quedó muy sorprendido y me explico lo siguiente: "En África tienes tres opciones: ser cristiano, ser musulmán o ser satánico". Yo le dije que había una cuarta posibilidad: no ser religioso, pero él no me creyó. Al cabo de unos pocos minutos, dijo que tenía que irse y desapareció. Qué pena! Es un buen tipo, pero desconfió de mí.

Tras una semana en Tanzania llegué a Mwanza, la segunda ciudad más grande del país, situada al sur del Lago Victoria. Siempre he asociado la palabra "lago" a una pequeña extensión de agua, así que me resulta extraño sentarme en las orillas de este Lago en Mwanza y saber que 300 Km navegando hacia el norte, por este mar calmado de agua dulce, se encuentra Kampala, la capital de Uganda.


Mi camino en bici continua hacia el sur, hacia Malawi, pero para visitar Zanzíbar me tenia que desviar más de 1000 Km hacia el este, así que dejé mi bici y gran parte de mi equipaje en Mwanza y cogí una guagua (autobús). Mi primera parada fue en Arusha, la capital del turismo Tanzano y base para muchos voluntarios y trabajadores de ONG. No había visto tantos mzungus (blancos) desde que salí de España!! Es agradable volver a salir por la noche, almorzar en un mejicano -oyendo a la Billos Caracas Boys!!-, entrar en un super repleto de cosas.... Arusha es la base para los safaris al Serengeti y Ngorongoro y para los trekking al Kilimanjaro. Todos ellos a un precio extraordinariamente más caro que sus versiones keniatas: Masai Mara y Monte Kenia, que realicé al principio de mi viaje. No obstante, muy cerca de Arusha hay muchos más parques nacionales y reservas por lo que uno se podría pasar aquí una buena temporada, siempre que contase con un resistente presupuesto.

Yo quería al menos ver el Kilimanjaro. Así que me fui en una excursión hacia su cara norte y disfruté de unas vistas preciosas y de la compañía de voluntarios y trabajadores de un proyecto de escuela rural.

(Kilimanjaro)

(Voluntarios en un asentamiento Masai al norte del Kilimanjaro)

En Arusha se congrega una gran cantidad de estudiantes y voluntarios que buscan una formación y experiencia complementaria a la académica. La mayoría son de EEUU, Australia y norte de Europa. Es una pena que los españoles no nos animemos, siendo uno de los países europeos con peores expectativas de trabajo para los jóvenes y con nuestras carencias en inglés. Además, adquirir experiencia profesional en este entorno tan alejado de nuestra zona de confort reporta un gran bagaje para afrontar futuros eventos en la vida profesional y personal. Recuerdo que en Rwanda conocí a una enfermera de los Países Bajos, recién licenciada, que trabajaba de voluntaria en un hospital. Me contaba que a ella le habían enseñado en su universidad que si una persona presentaba ciertos síntomas, había que hacerle una serie de pruebas y, según el resultado, administrarle el tratamiento pertinente. En su hospital en Rwanda no era fácil acceder a esas pruebas ni esos fármacos, así que con su fonendoscopio, tocando y preguntando al paciente, trataba de descubrir cuál era el problema y luego ingeniárselas para curarlo. Estoy seguro que cuando vuelva a su país, esa experiencia, sumada a los medios técnicos, la convertirán en una gran profesional.

Además, durante ese periodo se adquiere autonomía, sociabilidad, interculturalidad, confianza en sí mismo.... y todo eso en un ambiente que, según el voluntariado elegido, puede ser muy agradable. Esa mañana de sábado mientras yo desayunaba en mi hotel, disfrutaba de ver el buen rollo de unos estudiantes norteamericanos que también desayunaban después de la noche de fiesta.


Así que animo a todo el mundo a no tener miedo a volar!!!!

Por si alguien está interesado en estos voluntariados, le recomendaría que comenzase a buscar en estas dos web muy recurridas por los viajeros: WorkAway y WWOOF

Al día siguiente cogí la guagua desde Arusha a Dar Es Salaam, la capital de Tanzania. La guagua pasó por la ciudad de Moshi y pude disfrutar de unas impresionantes vistas del Kilimanjaro, mejores que el día anterior, y gratis!!!!! Qué rabia me dio!!!! La excursión no había sido barata para mí. El monte sólo suele estar despejado  las primeras y ultimas horas de luz, así que tenia que haberme trasladado una noche a Moshi y ahorrarme ese dinero.

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Ahora estoy en Zanzíbar. Todo un paraíso!! Aunque durante el siglo XIX, se convirtió en el mismísimo infierno para una ingente cantidad de esclavos que eran capturados en el interior del continente africano y conducidos en caravanas organizadas por comerciantes árabes, que a veces duraban varios años, hasta llegar al mercado de esclavos de Zanzíbar, donde los supervivientes eran vendidos y embarcados hacia América y otras posesiones coloniales europeas.

(Caravana de esclavos camino a Zanzibar organizadas por comerciantes árabes)

Las calles del casco antiguo de Stone Town, la capital de Zanzíbar, son una extraña mezcla de turismo e Islam, me recuerdan a la laberíntica Marrakech. Edificios de unas tres plantas separados por calles en las que a veces, estirando los brazos, casi puedes tocar las fachadas opuestas y que discurren de forma caótica guiadas por el capricho de sus constructores de antaño. Dejarse llevar erráticamente por sus eclécticas calles supone toda una caja de sorpresas. Te vas cruzando tanto con turistas en shorts, como con mujeres vestidas de riguroso negro a las que sólo se les pueden ver los ojos.



En mis viajes en bici siempre he disfrutado de la hospitalidad musulmana y me he sentido muy seguro en sus ciudades y pueblos, pero aquí y en Arusha, como en cualquier zona de turismo elitista en un enclave humilde, un turista es dinero caminando y tienes que andarte con cuidado y desconfiado para no ser engañado. Me da pena tener ese sentimiento.

Pero lo que todo el mundo viene buscando a Zanzíbar son las idílicas playas del Océano Índico. Las hay al más puro estilo fiesta y diversión, otras de gran lujo y otras, las menos, más remotas y tranquilas. Todo depende de lo que vayas buscando y te puedas permitir.


En unos días retorno en barco a Dar es-Salam y desde allí en guagua a Mwanza. Rescato mi bicicleta y recupero mi vida tranquila pedaleando hacia el sur. Ya la echo de menos!!


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8) Land of contrasts.

Zanzíbar (Tanzania) - 19/Oct/2016 - 2784 Km

Zanzibar evokes paradise. White sand beaches and palm trees above a turquoise ocean.... Hard to resist!!! So I left my bicycle in Mwanza, south of Lake Victoria, to come here and jump into the Indian Ocean

(Fisherman preparing his dhow: typical vessel from the Indian Ocean)


I entered In Tanzania about two weeks ago. I spent the first days on  the north-west, away from tourist routes, in a very rural environment: secondary roads, tiny villages, friendly people with whom defeat imaginatively the language barrier that separates us. Rwandan storms are long gone and now I suffer an oppressive heat. The drinking water becomes a priority. The days are simple and pleasant. I enjoy these places


In one of these small villages I had a religious experience, not in the style of Enrique Iglesias, but from a literal point of view. I arrived early and hungry. The first is not normal, the second always happens. I found a small place where they served food and I went inside willing to eat everything. Of course, all the people were local and my four words in Swahili did not give me much chat, but after a while, a person who speaks English entered, so I could have an interesting conversation with him and with the rest. After about an hour talking friendly about our two worlds, very different from outside, the inevitable question came: “And what religion are you?” Many times I try to avoid this issue by answering that in Spain we are Catholics, but with that man I wanted to be honest so I answered that I do not believe in God. As he was very surprised, he explained to me: "In Africa you have three options: you can be Christian, you can be Muslim or you can be satanic". I told him that there is a fourth possibility: not being religious, but he did not believe me. After a few minutes, he said he had to leave and disappeared. What a pity! He's a good guy, but he mistrusted me.

After a week in Tanzania I arrived in Mwanza, the country's second largest city, located on the south of Lake Victoria. I have always associated the word "lake" to a small stretch of water, so to me it was amazing  to sit on the shore of this Lake at Mwanza knowing that 300 Km north, through this calm freshwater sea, is Kampala, the capital of Uganda.

From Mwanza my way to the south continued towards Malawi, but also I wanted to visit the famous Zanzibar that it was around one thousand kilometres toward the east, so left my bicycle and much of my luggage in Mwanza and took a bus. My first stop was in Arusha, the Tanzanian capital of tourism and base for many volunteers and NGO workers. I had not seen so many mzungus (whites) since I left Spain!!! It was nice to go out at night, have lunch at a Mexican, go into a supermarket full of things .... Arusha is the base for safaris to the Serengeti and Ngorongoro and trekking to Kilimanjaro. All at a much more expensive prices than Kenyans versions: Masai Mara and Mount Kenya that I already did at the beginning of my trip. However, near Arusha there are many more national parks and reserves so anyone could spend a long time here, if he has a powerful budget.

I wanted to take advantage at least to see the Kilimanjaro. So I went on a two days tour to the north side and enjoyed beautiful views and the company of volunteers and workers of a rural school project

(Kilimanjaro)


(Volunteers in a Masai settlement north of Kilimanjaro)

In Arusha there is a large number of students and volunteers who are looking for an education and complementary experience to the academic one. The majority are from USA, Australia and northern Europe. It is a pity that Spanish do not encourage ourselves to do so, being one of the European countries with the worst job expectations for young people and with our famous problems speaking English. In addition, getting professional experience in this environment so far from our comfort zone brings a great background to face future events in professional and personal life. I remember that in Rwanda I met a nurse from the Netherlands, recently graduated, who worked as a volunteer in a hospital. She told me that she had been taught at her university that if a person had certain symptoms, he had to undergo certain tests and, depending on the result, administer the appropriate treatment. In her hospital in Rwanda it was not easy to access these tests or those drugs, so just with her stethoscope, touching and asking the patient, she tried to find out what the problem was and then managed to cure the patient with very basic medicines. I am sure that when she returns to her country, that experience added to the technical improvements will become her a great professional.

In addition, during this period is improved autonomy, social skills, cultural knowledge, self-confidence... and all this in an environment that, according to the chosen volunteering, can be very pleasant. That Saturday morning while I was having breakfast at my hotel, I enjoyed feeling the good atmosphere of some American students who also had breakfast after the party last night.


So I encourage everyone not to be afraid to fly!!!!

In case anyone is interested in these volunteering, I would suggest to start looking at these two highly-visited websites by travellers: WorkAway and WWOOF

The next day I took the bus from Arusha to Dar Es Salaam, the capital of Tanzania. The bus passed through the city of Moshi and I could enjoy stunning views of Kilimanjaro, better than the day before, and for free!!!!! Damn it!!!! The tour had not been cheap for me. The mountain is usually only clear the first and last hours of light, so I had to have spent one night in Moshi and save that money.

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Now I'm in Zanzibar. A paradise!! Although during the nineteenth century, it became the Hell for a huge number of slaves who were captured anywhere inside African continent and taken in caravans organized by Arab traders, which sometimes lasted several years to get to the slave market at Zanzibar, where the survivors were sold and shipped to America and other European colonial possessions

(Slaves' caravan on the way to Zanzibar, leaded by Arab trader)

The streets of the old Stone Town, the capital of Zanzibar, are a strange mixture of tourism and Islam, they remind me the labyrinthine Marrakesh. Three floors Buildings separated by streets in which sometimes, stretching your arms, you can almost touch the opposite facades and that they run in a chaotic way guided by the ancient builders' impulse. I enjoyed wandering around its eclectic streets expecting the next surprise after each corner, where you could come across tourists in shorts, as well as women dressed in pitch black, who only show their eyes.



On my bicycle trips I have always enjoyed the Muslim hospitality and felt very safe in their villages and towns, but here and in Arusha, as in any ​​very expensive tourism areas set in a humble environmental, a tourist means just money walking, so you have to be distrustful about the people around you in order not to be cheated. It's a pity to have that feeling.

But what everyone is looking for in Zanzibar are the idyllic beaches of the Indian Ocean. You can choose among the party and fun style, other more luxury and exclusive, or other more quiet and isolated. It all depends on what you're looking for and you can afford.


In a few days I return by boat to Dar es-Salam and from there by bus to Mwanza. I will take back my bicycle and recover my quiet life pedalling towards the south. I already miss it!

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